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Publicado el 28 de septiembre de 2026 · Revisado el 28 de septiembre de 2026

Goldman Sachs proyecta $1,2 billones en infraestructura de IA para 2027 — y PwC pone el total hasta 2050 en $31,6 billones

Goldman Sachs proyecta que Amazon, Alphabet, Microsoft, Oracle y Meta gastarán juntos $1,2 billones de dólares en infraestructura de IA en 2027, más del 50% por encima del ritmo actual y superando el consenso de Wall Street. PwC pone el acumulado en perspectiva: $31,6 billones en gasto de centros de datos hasta 2050, con la energía eléctrica como único factor que decide dónde va el capital.

La semana pasada Goldman Sachs publicó una proyección que reencuadra todo el debate sobre el gasto en IA: los cinco hyperscalers más grandes de EE.UU. —Amazon, Alphabet, Microsoft, Oracle y Meta— van a gastar en conjunto $1,2 billones de dólares en infraestructura de IA durante 2027. Es más del 50% por encima del ritmo de gasto de este año, y supera el consenso de Wall Street, que estimaba $1,1 billones. Para poner la escala en contexto: Goldman describe este ciclo de inversión como el más grande desde la construcción de ferrocarriles en el siglo XIX, medido como porcentaje del PIB.

La cifra llega el mismo mes en que PwC publicó su propio análisis de largo plazo: $31,6 billones en gasto acumulado de centros de datos desde ahora hasta 2050, con un rango de entre $22 y $50 billones según las variables que se muevan. Tomadas juntas, las dos proyecciones dibujan no solo lo grande que se está volviendo esto, sino cuánto tiempo va a durar.

Los números detrás del $1,2 billones de Goldman

El consenso de Wall Street antes de esta proyección estaba en $1,1 billones para 2027. Goldman lo movió a $1,2 billones, pero el detalle más interesante no es la diferencia en el techo —es lo que Goldman agrega sobre el punto de equilibrio.

Según el análisis, los cinco hyperscalers necesitan generar alrededor de $300.000 millones anuales en ingresos de IA solo para cubrir los costos del nivel de inversión que están proyectando. Eso es un umbral enorme. No es que la inversión sea irresponsable —los modelos de negocio están funcionando y el gasto en IA en el lado empresarial sigue creciendo— pero implica que la apuesta es enorme: si los ingresos no acompañan el ritmo del gasto, la presión sobre los balances de estas empresas va a ser visible.

Los cuellos de botella que Goldman identifica son los mismos que llevan meses apareciendo en los titulares: energía eléctrica disponible, mano de obra especializada para construir y operar los centros de datos, y chips —especialmente memoria de alto ancho de banda (HBM), que sigue siendo escasa y cara.

$31,6 billones hasta 2050: lo que dice el análisis de PwC

El análisis de PwC complementa la proyección de corto plazo con una perspectiva estructural. El gasto anual en centros de datos está actualmente en alrededor de $800.000 millones por año. PwC proyecta que ese número llegará a $1,8 billones por año para 2050 —más del doble.

Un dato que invierte la intuición habitual: la construcción de edificios e infraestructura física no es lo que va a dominar ese gasto en el largo plazo. Son los ciclos de reemplazo de chips y servidores —cada cuatro a seis años— los que van a representar la mayoría del capital invertido desde ahora hasta 2050. Los centros de datos no se construyen una vez y se olvidan; se reconstruyen por dentro de forma continua.

El otro factor clave que PwC destaca es la energía. No la tecnología, no el talento, no el capital —la electricidad disponible es el factor que va a decidir dónde se construyen los próximos centros de datos grandes. EE.UU. captura el 48% del gasto proyectado, en parte porque tiene más capacidad de generación disponible. Las regiones que puedan garantizar energía barata y estable —incluyendo renovables, nuclear o una combinación de las dos— son las que van a atraer la inversión.

Qué significa esto más allá de los hyperscalers

Este nivel de gasto no es solo una historia de cinco empresas enormes gastando más de lo que ya gastaban. Tiene efectos en cascada que llegan a toda la industria.

Los fabricantes de chips, los constructores de centros de datos y los operadores de infraestructura de red están planificando sus propias inversiones sobre la base de estas proyecciones. Los mercados laborales de instalaciones, ingeniería eléctrica y operaciones de centro de datos se están tensionando. Y los costos de energía en las regiones donde ya hay concentración de infraestructura —norte de Virginia, Oregón, Dublin, Singapur— están subiendo como resultado de la demanda.

Para quien opera infraestructura propia o evalúa dónde hospedar sus cargas de trabajo en los próximos años, el patrón que emerge es claro: los costos de cómputo van a seguir bajando (más capacidad disponible), pero los costos de energía son la variable que nadie puede predecir con confianza. Si tenés cargas de trabajo intensivas que vas a correr en un servidor dedicado o en un VDS, el costo eléctrico del proveedor ya debería estar en tu lista de preguntas al comparar opciones.