Publicado el 29 de julio de 2026 · Revisado el 29 de julio de 2026
Nvidia respalda con $250.000 millones a OpenAI para que deje de depender de Microsoft y construya su propio centro de datos
Según reportó el Wall Street Journal, Nvidia está negociando avalar con hasta $250.000 millones de dólares la construcción del primer centro de datos operado directamente por OpenAI, un proyecto en Ohio que podría llegar a costar $500.000 millones en total. Es la primera vez que OpenAI dejaría de depender exclusivamente de la nube de terceros como Microsoft, Amazon y Oracle.
Hasta ahora, cuando pensabas en dónde corre ChatGPT, la respuesta era simple: en la nube de Microsoft. OpenAI nunca ha operado su propia infraestructura física a gran escala — depende de Azure, y en menor medida de Amazon y Oracle, para el cómputo que necesita entrenar y hacer funcionar sus modelos. Eso está a punto de cambiar. Según reportó el Wall Street Journal, Nvidia está en conversaciones para respaldar financieramente el primer centro de datos que OpenAI operaría de forma directa, un proyecto ubicado en el sur de Ohio que la negociación sitúa en una fase temprana, sin acuerdo firmado todavía.
La forma en que Nvidia participaría es la parte más interesante de la noticia, y no es simplemente "invertir dinero". Se trata de lo que en finanzas se conoce como un aval o "credit wrapper": Nvidia no pondría el dinero directamente, sino que respaldaría con su propia solidez financiera hasta $250.000 millones de dólares en deuda que OpenAI necesita pedir prestada para construir y alquilar la infraestructura. Es la diferencia entre regalarle el dinero a alguien y firmarle de fiador para que el banco le preste — Nvidia no gasta el dinero hoy, pero asume el riesgo si algo sale mal. El proyecto completo, sumando otra línea de financiamiento de $350.000 millones destinada específicamente a los chips, podría alcanzar los $500.000 millones en total, y contaría con 10 gigavatios de capacidad energética — suficiente para abastecer de electricidad a varios millones de hogares.
El terreno donde se construiría ya está en desarrollo por una filial energética de SoftBank, y la primera fase, de 800 megavatios, no estaría operativa antes de 2028 según las proyecciones actuales — esto no es algo que vaya a cambiar el panorama de la noche a la mañana, es una apuesta a varios años. Para dimensionar la escala del compromiso: OpenAI ya revisó al alza su presupuesto de cómputo hasta 2030, llevándolo a $750.000 millones, una cifra que por sí sola compite con el PIB de países enteros.
¿Por qué le conviene a OpenAI dejar de depender exclusivamente de Microsoft, Amazon y Oracle? La razón de fondo es control y costo a largo plazo. Rentar cómputo en la nube de un tercero es flexible pero, a esta escala, se vuelve estructuralmente más caro que ser dueño de la infraestructura — es la misma lógica que ya vimos cuando Meta lanzó su propia división de cómputo para dejar de depender de nadie más. Cuando tu presupuesto de cómputo anual roza el billón de dólares, cada punto porcentual de margen que le pagas a un proveedor cloud se convierte en miles de millones de dólares reales. Construir infraestructura propia es una apuesta cara y lenta, pero para una empresa de este tamaño, alquilar para siempre sale más caro todavía.
Lo que hace esta operación distinta de otros anuncios de infraestructura de IA que hemos cubierto este mes no es el tamaño —ya estamos acostumbrados a cifras de cientos de miles de millones en esta industria— sino la estructura financiera: Nvidia, el mayor proveedor de chips de IA del mundo, está dispuesto a poner su propio balance como garantía para que su cliente más grande deje de depender de terceros y construya infraestructura que, de paso, va a estar llena de GPU de Nvidia. Es una forma de financiar tu propia demanda futura: cuanto más grande e independiente se vuelve OpenAI, más chips necesita comprar, y Nvidia se asegura ese pedido asumiendo parte del riesgo financiero en vez de simplemente esperar la orden de compra.
Para el resto de la industria de hosting, la lección de fondo no cambia por más ceros que tenga el titular: esta escala de infraestructura propia solo tiene sentido para quien mueve un volumen de cómputo que ningún proveedor mediano puede ofrecer, ni necesita ofrecer. El hosting mediano no compite construyendo su propio centro de datos de 10 gigavatios — compite dando la infraestructura correctamente dimensionada para negocios que nunca van a necesitar algo así, que es la inmensa mayoría.
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Carolina
CTO - NAP Latino
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