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PUBLICADO EL 12 DE OCTUBRE DE 2026

SpaceX quiere $40.000 millones en deuda para comprar chips Nvidia — y Morgan Stanley dice que el sector va a necesitar $1,5 billones solo hasta 2028

SpaceX negocia $40.000 millones en bonos y préstamos para comprar chips Nvidia de forma exclusiva, con Apollo liderando el acuerdo y cierre esperado en 2027. La compañía ya genera ingresos considerables arrendando capacidad de cómputo a empresas de IA como Anthropic y Google. Morgan Stanley estima que toda la industria va a necesitar $1,5 billones en financiamiento externo antes de 2028 — y el problema de fondo es que nadie sabe bien cómo pagar deuda de 30 años con chips que duran tres.

SpaceX está negociando uno de los mayores paquetes de financiamiento de la historia reciente del sector tecnológico: aproximadamente $40.000 millones para comprar chips de inteligencia artificial de Nvidia. El acuerdo, reportado primero por el Financial Times y confirmado por Reuters, lo lidera Apollo Global Management como gestor de deuda, con el fondo de bonos PIMCO entre los primeros prestamistas. El cierre se espera para 2027.

¿Por qué le importa esto a alguien que tiene un servidor o contrata hosting? Porque revela dónde está yendo la industria: hacia una infraestructura de IA cada vez más cara, cada vez más concentrada, y cada vez más dependiente de capital externo. Las decisiones de inversión que se toman hoy a escala de decenas de miles de millones van a determinar cuáles empresas sobreviven, qué arquitecturas se imponen y, en última instancia, cuánto va a costar el cómputo de IA en los próximos cinco años.

SpaceX ya no es solo una empresa de cohetes

El detalle que más sorprende de esta operación no es el monto: es lo que SpaceX hace con esos chips. La compañía de Elon Musk ya firmó contratos de nube a largo plazo y genera ingresos mensuales considerables arrendando capacidad de cómputo a clientes como Anthropic y Google. Eso la posiciona como un actor cada vez más relevante en la infraestructura de cómputo para IA, un terreno dominado tradicionalmente por AWS, Azure y Google Cloud.

El modelo es sencillo en concepto: SpaceX toma deuda barata (calificación BBB, grado de inversión), compra los chips más demandados del mercado (Nvidia Vera Rubin, la arquitectura más reciente), y arrienda esa capacidad a empresas de IA que prefieren no inmovilizar capital propio. En agosto, Elon Musk fue explícito: "Decidimos construir exclusivamente con Nvidia porque creemos que la arquitectura Vera Rubin es la mejor. Es la mejor computadora de IA."

La estructura del acuerdo: $10.000 millones en préstamos bancarios y $30.000 millones en bonos

El paquete total de $40.000 millones se divide en dos partes:

El precedente ya existe: a mediados de este año, SpaceX completó una ronda de financiamiento que elevó significativamente su valoración. Poco después emitió bonos de alta calificación por varios miles de millones de dólares. Sin embargo, esos papeles cayeron a niveles de alrededor de 85 centavos por dólar — territorio de bono basura — cuando los inversores vieron los planes de gasto de capital y sintieron que el modelo no estaba del todo probado. La propuesta de venta de aquellos bonos era, según el FT, un memorando de dos páginas que señalaba centros de datos "en algún lugar del universo."

SpaceX no está sola. Broadcom y Oracle también acudieron esta semana a los mercados de deuda para financiar proyectos de infraestructura de IA. Morgan Stanley estima que el conjunto de la industria va a necesitar $1,5 billones en financiamiento externo antes de 2028.

El problema de fondo: deuda larga con activos cortos

Aquí está la tensión real. Los chips de IA tienen un ciclo de vida útil de dos a tres años antes de que salga una generación que los haga obsoletos. Los bonos que SpaceX está colocando tienen vencimientos de décadas.

Financiar una central eléctrica con deuda a 30 años tiene sentido: la central sigue generando ingresos durante ese período. Financiar chips de IA con el mismo esquema implica un supuesto: que la demanda de cómputo va a crecer lo suficientemente rápido como para que los ingresos de arrendamiento de hardware viejo paguen el servicio de deuda mientras se renuevan generaciones enteras de equipos.

Si esa demanda se desacelera, o si una nueva arquitectura hace que los chips Vera Rubin pierdan valor antes de lo esperado, SpaceX quedaría pagando intereses sobre activos con escaso valor de mercado. Ese riesgo no es hipotético: ya ocurrió con servidores de GPU comprados durante el boom de criptomonedas de 2021-2022, que se volvieron difíciles de colocar cuando el mercado se enfrió.

Ninguno de los actores involucrados — SpaceX, Apollo, ni PIMCO — ha hecho declaraciones públicas sobre cómo mitigan ese riesgo estructural.

Qué significa esto hacia adelante

Para quien opera servidores, VPS o infraestructura propia, el panorama es de doble filo. Por un lado, la concentración masiva de chips en manos de pocos actores (SpaceX, AWS, Azure, Coreweave) puede elevar los precios de renta en el mediano plazo si la demanda supera la oferta. Por el otro, si la apuesta sale mal y los mercados de deuda se ponen restrictivos, podría haber un momento de sobreoferta de cómputo en el mercado spot — como ocurrió con los servidores gráficos en 2023.

Lo que sí está claro es que la infraestructura de IA ya no se financia con el flujo de caja de una sola empresa: se financia con los mercados de capital, y eso la expone a ciclos que el sector tecnológico no había visto desde la burbuja de las puntocom. La diferencia esta vez es que los activos físicos existen, los contratos son reales, y el dinero está entrando a velocidades récord.

Fuentes: Financial Times, Reuters, Channel Insider, Enterprise Wired. Octubre 2026.

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